¿Por qué, a veces, se vuelve tan largo y complicado un proceso sucesorio?

¿Por qué, a veces, se vuelve tan largo y complicado un proceso sucesorio?

Un recorrido claro sobre los conflictos familiares, las demoras más frecuentes y el rol fundamental del abogado en un proceso sucesorio.

Es muy difícil generalizar las razones por las cuales un proceso sucesorio se vuelve tedioso, pues todo depende del contexto puntual de la familia que acude al profesional. Sí cabe decir que la ley contempla un marco general: al fallecimiento de un individuo, sus herederos ocupan su lugar y son continuadores del causante en todos los ámbitos. Esto incluye tanto los bienes dejados como las deudas que persisten aun después de la muerte; un detalle que, a menudo, no suele tenerse en cuenta.

Dicho esto, lo que genera mayores animosidades entre los sucesores son las tareas de cuidado de nuestros mayores. Es decir: quién de todos los hijos le dedicó más tiempo a su padre o madre antes de su partida, o incluso durante toda la vida; quién le demostró más cariño, quién estuvo siempre o quién le dio todos los gustos. La respuesta a esos interrogantes determinará quién de los herederos se considerará con más derecho que el resto. Obviamente, también puede ser que, lisa y llanamente, los familiares nunca se hayan llevado bien, y menos aún luego del fallecimiento; estos son escenarios muy difíciles que seguramente resulten de los más enredados. Estas son algunas de las razones más frecuentes que generan demoras, pues todo se discute, todo está en constante revisión y la desconfianza suele estar a la orden del día. Esto suma frustración a cada integrante, ya que las cosas no se solucionan tan rápido como se esperaba al inicio.

Más allá de cuestiones particulares de cada cliente que acude al Estudio en busca de asesoramiento, lo cierto es que creerse con mayor derecho por ser el hijo más querido, o por haber prestado mayor atención y cuidado, es una noción errónea. La ley no prevé esas circunstancias particulares (obviamente, no todos los declarados herederos concurren en el mismo porcentaje, pero eso es una cuestión técnica que abordaremos en otro momento). Todos concurren en pie de igualdad a una sucesión —salvo excepciones que exceden este artículo— y es esta máxima la que hay que aplicar para luego trabajar en los demás aspectos que comprenda el asunto.

Es aquí donde el trabajo del profesional es clave. No solo debe evacuar las dudas que hacen al derecho y al proceso para que el cliente se retire con certezas, sino que también debe hacerlo desde un lugar de responsabilidad y empatía. Hay que comprender primero la realidad traída a estudio y la angustia que muchas veces genera, pues se trata, en el fondo, de la partida de un ser querido.

Y me permito agregar: el asesoramiento legal debe ser no solamente técnico, sino también éticamente profesional. Con esto me refiero a que nuestro trabajo como abogados es siempre intentar, por todos los medios legales, solucionar los conflictos traídos a nuestro conocimiento. Nunca jamás, por juicios o deseos personales, debemos dejar de buscar una salida para convertirnos en parte del problema. –

¡GRACIAS POR LEERME! GRAN ABRAZO. -